viernes, 19 de enero de 2024

Cuarentena, cine y versos

“En esta familia no paramos”, escribí anunciando que el jueves teníamos una cita con Ignacio Lasierra en la Filmoteca de Zaragoza. Y añadí esta observación: “no presenta película, sino libro. De poemas. Y es que el cine, las palabras, la imagen o el texto componen el arte para comunicar emociones”.

Y así fue. Batería de palabras. "Día, noche. Lluvia, paraguas". Asociamos palabras e imágenes sin tiempo a pensar el motivo que nos lleva a ello. Ahora nieva. Siempre asociaré la lectura de Cuarentena, el libro de poemas, acompañada de estos copos ingrávidos que blanquean la calle y la luz. Como quien recuerda las películas que vio en el lugar dónde las vio, mente privilegiada.

No puedo ser objetiva, ni pretendo serlo, a la hora de escribir estas líneas. El poeta es mi hijo. ¡Qué orgullosa se siente una! Se me llenan las letras y el alma de orgullo al escribirlo. Las palabras que él escribe, en cierto modo, nacen de mi vientre también. Por eso, éstas no construyen una reseña o crítica tampoco. 

Solo quiero agradecer a la vida el lujo que me brinda al poder leer estos poemas. Y saborear los versos rimados o anárquicos de la noche, del amor, de las sombras y los sueños viajando por el desierto en un Seat Ibiza que no es otra cosa que un traje de astronauta que el poeta no recuerda donde ha dejado. No entenderán esta frase quienes no estuvieron ayer en la presentación de Cuarentena. Un acto entrañable, simpático, de la mano del editor, Manuel Baile y José Antonio Aguilar, Director del Festival de Cine de Fuentes de Ebro. 

Manuel Baile, Ignacio Lasierra y José Antonio Aguilar

Por cierto, hablando de asociación de palabras y de ideas. Observaréis que en ningún momento, excepto en el título de este post, he escrito "poemario". Y es que desde que me enteré, tal como defiende José Luis Esteban en Palabras que no he gastado (Olifante,2023), que poemario suena a "armario empotrado de ilusiones muertas", algo añejo y viejuno, no he vuelto a usar esa palabra. Mejor libro de poemas. Y fue precisamente José Luis Esteban, actor, escritor y poeta, quien puso el broche de oro a la presentación declamando algunos versos que con su voz y su espíritu tomaron vida propia. 

Esa Cuarentena que habla de tierra baldía, poemas desgarrando la soledad y el silencio, campos labrados de familia, lugares, deseos y recuerdos. El título, explica el autor, estaba ya pensado antes de que ocurriese la cuarentena que todos sufrimos en la pandemia del 2020. Juan Luis Saldaña, coordinador de la colección Pasat_Temp en la que se incluye este libro de poemas, animó a Ignacio a mantener el título. El libro se compone de cuarenta poemas, "cuarenta y uno" aclara Lasierra, enmarcados en cuatro bloques: Destierro, Aislamiento, Purga y Renacimiento. El cine, omnipresente, como luz y como espacio, en el pueblo y en la ciudad, con Charles Chaplin y su bombín sonriendo cuando las palabras regresan al pasado para identificar relojes y festivales de besos. Películas proyectadas con finales y viajes soñados. De viajes y sueños será mi próxima entrada en este blog, desde Cuestairse. Pero hoy no toca hablar de mi libro.

José Luis Esteban, de pie, leyendo algunos versos de Cuarentena

Y no escribo más. No soy objetiva, lo he dicho. Ahora estoy embriagada por la lectura y por la nieve que no deja de caer. La ciudad ya es blanca.

Cuarentena (Editorial Comuniter) os espera. Leed los versos y luego ya me decís si puedo ser objetiva. La vida trae hoy la nieve y mañana el sol. Y siempre el deseo de vida para compartir emociones o palabras asociadas. 

Quien no desea ya vive muerto
aunque su vida transcurra en calma.
El deseo es ser y ser humano es
el huracán que mueve el alma.

Ignacio Lasierra, extracto del poema XXII



lunes, 15 de enero de 2024

De árboles y corchos

Solemos compartir las penas para que el dolor no nos pese tanto y sea mas llevadero. Y cargamos con lo nuestro y lo que les ocurre a quienes nos rodean. Pero debemos también compartir nuestras alegrías para compensar la balanza y hacer partícipes a todos de nuestros momentos de felicidad. Por eso insisto con una foto de mi árbol de jade florecido, cada día mas, en este invierno donde ya alargan los días.

Hoy hemos encontrado el corcho misteriosamente desaparecido del cava del día de Nochebuena; estaba en ese otro árbol que año tras año bajamos del granero y adornamos para celebrar la Navidad. ¿Será también un signo de buenos augurios? Durante todo el mes de enero nos felicitamos el año y este 2024 viene cargado de sorpresas, como este corcho o las nuevas flores que cada día van creciendo en mi árbol de jade. Hoy va de árboles, alegría, felicidad y compartir la vida. La semana que viene volveré a hablar de #Cuestairse, ese libro que tanta alegría y felicidad me está reportando. Gracias. ¡A ser felices!






domingo, 14 de enero de 2024

Seguimos

Fb. 8 de enero. (Publico aquí con seis días de retraso). Lunes después de las fiestas navideñas. Día de regreso al cole y al trabajo, de rebajas anunciadas, de comenzar a quitar las luces de las calles y retirar el árbol de casa, guardar los adornos navideños para el año que viene e intentar que todo vuelva a la normalidad. Se reafirman los propósitos del nuevo año, bajar peso, hacer ejercicio, leer ese libro. A propósito de esto último, os anuncio las próximas citas para este mes de enero en que hablaré y firmaré Cuestairse, ya sabéis, esa novela que tantas alegrías me está regalando. Después de haber pasado ya por Zaragoza, Monzón, Huesca y Candasnos, Cuestairse estará este sábado 13 de enero en La Almolda, en su biblioteca, de la mano de #EmiliaCastillo, la responsable y animadora a la lectura en esa localidad monegrina cerca de mi casa. La segunda, el día 24, al otro lado del Atlántico, donde comienza y acaba la historia de #Cuestairse, La Paloma, Uruguay, también en su biblioteca junto a la playa de La Balconada y el lugar que da título al libro, de la mano de Inés Laporta , productora audiovisual que me acompañará junto a mi familia en ese viaje. Os espero donde os quede más cerca

😂



viernes, 22 de diciembre de 2023

Alegría (contenida) y buenos augurios para compartir. Belleza.

Dicen que cuando el árbol de jade florece es signo de prosperidad y éxito. Le llaman el árbol de la buena suerte. Este año, por primera vez, el que tengo en casa, cada vez mas precioso y enorme, está reventón. Tiene decenas de pequeños capullos a punto de florecer. Imagino que es buen augurio para el próximo 2024, que será cuando las flores se abran en toda su plenitud. 

Quiero compartirlo en estas fotografías para que os llegue a todos y todas: abundancia y prosperidad, pero sobre todo paz, amor, serenidad, compasión y fraternidad



Y quiero también contagiaros de alegría, una epidemia beneficiosa, que me provoca el haber publicado mi primera novela #Cuestairse, agradeciendo la acogida que está teniendo. Ver la pila de libros en la mesa de novedades de las librerías es una felicidad indescriptible, que quiero compartir con los seguidores de este blog, donde tantas reseñas de otros libros he ido colgando. Ahora toca "hablar de mi libro".
 


A continuación inserto algunos enlaces de prensa que se han hecho eco de las presentaciones en Zaragoza y Huesca. (Mi modestia me silba al oído: Autobombo. Sí, pero creo que es apropiado que vayan quedando aquí recogidos)






DiariodelAltoaragón   https://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/cultura/2023/12/12/aurora-pinto-el-acoso-laboral-es-un-tema-muy-poco-tratado-en-la-ficcion-literaria-1696879-daa.html


Diario de Huesca

Y el mapa de librerías en toda España donde podéis adquirir Cuestairse según Todostuslibros.com. También está disponible en Fnac, Casa del libro y Prames Librería online.


Próximamente anunciaré nuevos encuentros con lectores y lectoras, y firmas del libro, unas cerca y otras muy lejos. La más inminente el día 30, en casa, en el pueblo donde vivo desde hace cuarenta años, el pueblo de mi madre y su familia, el pueblo de mi marido y su familia, el pueblo de mis hijos, es decir, mi pueblo, Candasnos. Sabéis que nací y crecí en Barcelona, amo mi tierra catalana y el Mediterráneo, pero también amo la tierra seca y el aire tosco monegrino que llena de palabras mi imaginación para seguir escribiendo. 


Hoy es 22 de diciembre. No me ha tocado la lotería nacional, para variar. Veo en el informativo la alegría de los afortunados, sus descorches de botellas de champán, sus saltos de euforia jubilosa, cómo se abrazan unos a otros. Yo siento lo mismo este año con Cuestairse. Mi dicha es más contenida, sí, pero igual de gozosa. Gracias. Gracias. Gracias. 

Por último, veréis que el "tronc de nadal" ha perdido su "barret". No importa. Ahora será la "tronca de nadal". ¿A que está guapa?

"El secreto de la vida es la belleza", escribe Manuel Vilas en su Alegría

Felices fiestas, viva la vida, las flores, la literatura y las troncas empoderadas.

           

domingo, 17 de diciembre de 2023

Pajaricas

Domingo 17 de diciembre de 2023. Día soleado y luminoso tras una noche bajo cero, la primera helada a cinco días de que comience el invierno.

Dedico la tarde a la lectura de un libro pequeño, coqueto, de título larguísimo —como reconoce el propio autor— y enorme contenido. No me gusta recurrir a los refranes, pero es inevitable hoy citar eso de “en frasco pequeño está el mejor perfume”. El secreto de las pajaritas. El homenaje de un carpintero a Ramón Acín en el santuario de San Úrbez de Nocito (Huesca). Admiración, respeto y dolor (cuento extra) es la última exquisita fragancia que nos regala un perfumista de las letras, Víctor Juan. Un maestro que escribe esa prosa amable, inteligente, luminosa, fuente de sabiduría y generosidad. Por qué con él aprendes tanto como te diviertes, reflexionas sobre conceptos abstractos como la justicia, el pensamiento, lo infinito y “mientras lees, te sientes acompañado y reconfortado” parafraseando al propio autor en el prólogo de esta “historia de valentía, de compromiso y de amistad”.

Después de leer el libro, de conocer e imaginar la historia del carpintero que colocó las pajaritas en el retablo del Santuario de San Úrbez, en Nocito (Huesca), después de acompañar la memoria de Ramón Acín y de escuchar el susurro de las dos pajaritas que han comenzado a dialogar ahora ya en el anochecido, no se me ha ocurrido mejor homenaje que hacer dos “pajaricas”, como las llamaba Ramón Acín, y colocarlas mirándose, para “que se cuiden la una a la otra y se cuenten secretos”. Y escucho que agradecen lo imaginado, las palabras compartidas, frases que son un poema de sabiduría, y agradecen la sonrisa que ven en los lectores, esa que siempre queda al finalizar los libros de Víctor Juan. Con él, los días son azules y las librerías se llenan de vida.


Gracias por este libro “híbrido, mestizo, que combina la investigación histórica con el ensayo y la ficción”, tal como él mismo define este exquisito perfume, que huele a vida y a alegría, porque para Víctor Juan “la tristeza no es la última palabra” y “necesitamos historias hermosas para vivir, historias balsámicas que alivien el dolor que nos producen los arañazos en el alma y en el corazón”.

Mañana, lunes, las "pajaricas" de papel se quedarán entre las páginas de ese libro a la espera de nuevos secretos y, sobre todo, para que las historias que escribimos sirvan también para restituir justicia a la Historia, y que el olvido no borre el recuerdo de hombres y mujeres a los que se les robó la vida y la alegría.

Editado por Rolde de Estudios Aragoneses y Fundación Ramón y Katia Acín

viernes, 8 de diciembre de 2023

Fiebre en la feria

La noche anterior no había dormido tan apenas. No por los nervios, como me preguntó alguien al día siguiente, sino porqué había estado con fiebre. Me tomé una aspirina efervescente en cuanto me levanté y decidí que la ocasión merecía el esfuerzo: mi primera Feria del Libro Aragonés como autora. Así que emprendí viaje bajo un cielo soleado rumbo a Monzón. Todo iba a ir bien.

Aunque las primeras horas mañaneras fueron un poco desoladoras. Poco público, pocas firmas. Comencé a preguntarme si valía la pena estar allí con escalofríos, disimulando mi malestar físico, con una sonrisa y una energía impostada. Pues mira, sí, valió la pena. Conocí a dos poetas, que además son padre e hijo, los Conde, con quien compartí stand editorial, y con los que daba gusto estar allí. También con un ilustrador, Carlos, de humor surrealista y generosidad inmensurable, que dibujó y coloreó mientras yo repetía mi admiración y mi envida sana, ¡Qué arte!.

Llegó la hora de comer y ahí me fui recomponiendo. El dolor de cabeza y los escalofríos dejaron paso a una tos insistente pero que podía tolerar. Lo mejor, la conversación con todos los de la gatera, los dos poetas, el ilustrador, la editora, Don Antonio y Sol.

Ya en la tarde el púbico se animó. Pude saludar a algunos amigos y firmé para ellos mi libro, #Cuestairse. Pocos pero muy entrañables.


Salí de allí con dos libros dedicados, autores que regalan literatura y amistad. Era noche cerrada cuando emprendí el camino de vuelta por esas carreteras inhóspitas de la provincia de Huesca, sin circulación ni luces ni tan apenas pueblos, casi fantasmales, con el firme salpicado de enormes charcos, curvas de circuito y pendientes estrechas. A ratos diluviaba. Volví a preguntarme si todo aquello valía la pena. Y volví a responderme que sí. La experiencia, nueva, enriquecedora. Por los nuevos amigos, por la literatura y por los libros.

martes, 14 de noviembre de 2023

Un domingo fantástico en martes

Que las niñas y los niños adquieran el hábito de la lectura depende, en gran medida, de los libros que llegan a sus pequeñas manos en los primeros años de vida. Hoy se ha presentado en Zaragoza un nuevo cuento infantil, un libro que está escrito desde la experiencia de una mujer que lee con sus hijos, todos los días, historias que enriquecen su mente y su alma. Por eso estoy segura de que este nuevo cuento, Un domingo fantástico, es un imprescindible en la biblioteca de vuestros nietos, sobrinos, hijos, ahijados, alumnos…todos los niños y niñas que conozcáis.

La historia que ha escrito Paula Beltrán comienza así: “En la parte más alta de la casa del abuelo había un lugar tan misterioso que permanecía oculto”. Imaginad que interesante es lo que viene a continuación. Y como estamos hablando de un libro infantil, tan importante como el texto son las ilustraciones. Pilar Serrano ha dibujado vida y color en cada una de las palabras, haciendo que las páginas sean un espacio donde las niñas y los niños puedan encontrar sorpresas e imaginar mucho más todavía. “Es un lujo estar con ella”, ha afirmado Paula, que al principio no se atrevía a proponerle a Pilar que ilustrase el cuento. “Desde que recibí el mensaje de Paula y comencé a leer la historia, ya iba viendo ideas”, ha asegurado Pilar, que se estrena en esto de ilustrar un cuento infantil.

Paula Beltrán y Pilar Serrano en la presentación 

Esta tarde de hoy martes 14 de noviembre se ha presentado en Zaragoza el libro. Pero no solo eso, sino también la editorial que la autora, Paula Beltrán, ha creado, Tacitaymedia. “El 18 de agosto, paseando por los montes de los Pirineos, me dije, ¿por qué no?”. Caminar por los montes con los pies en la tierra,  seguro que tomó la decisión correcta. Una nueva editorial es siempre motivo de felicitación y celebración para quienes amamos los libros. Enhorabuena, Paula.

En la sala del Gran Hotel de Zaragoza donde se estaba llevando a cabo la presentación había, además de emoción y nervios, muchos niños y niñas que al principio revoloteaban por allí pero se han sentado prestando atención en cuanto Paula ha comenzado a leer el cuento. Luego, con el chispún final todos han estallado en aplausos. Y después, en el turno de preguntas, han sido esas niñas y esos niños los más interesados en averiguar, por ejemplo, cuánto tiempo les ha costado a las autoras escribir e ilustrar Un domingo fantástico. “Comenzamos en febrero”, han respondido al unísono escritora e ilustradora. También les han preguntado si se atreverían a escribirlo en otro idioma, o por qué Luc, uno de los niños protagonistas que también lo era en el primer libro de Paula ¿Dónde meto a mi hermana? (Hola Monsruo,2021), lleva aquí el pelo de otro color. Incluso ha habido una niña que se ha ofrecido para enviarle un guion y ver si se lo publica en la nueva editorial.

Paula Beltrán leyendo Un domingo fantástico junto a Cristina Pemán, que ha presentado el acto y Pilar Serrano. Los niños y niñas con la mano levantada para hacer sus preguntas

Auguro éxitos para Un domingo fantástico y para la editorial y deseo que sean muchos más los cuentos y las historias que Paula y Pilar publiquen. Como ha dicho una de las niñas, a mi también me gusta que las nubes y los árboles de este cuento tengan ojos y cara. Y que haya muchas ratitas escondidas entre las páginas.




 

sábado, 11 de noviembre de 2023

Día de las librerías

Hoy es el #DíadelasLibrerías. Este año voy a celebrarlo de una manera muy especial pues ya se puede comprar en cualquier librería mi primera novela,  #Cuestairse. Aunque no aparezca en el escaparate (soy una escritora novel) o en las estanterías, podéis pedirla facilitando el título y la editorial, LOS LIBROS DEL GATO NEGRO, y el librero o la librera, si no tiene stock,  solicitará el libro a la distribuidora para que en un par de días podáis comenzar a leer. También se puede adquirir online, pero el encanto de ir a una librería y percibir ese aroma y ese calor de letras, papel, tinta, colores de las cubiertas, vida y cultura, es muy recomendable.

Ya he escrito en otras ocasiones sobre mi vínculo emocional con las librerías, más allá de ser un lugar donde comprar libros, pues yo crecí en la que mis padres tenían en Barcelona, #LibreríaAurora. Y, precisamente, el jueves, la primera pregunta de Antón Castro, quien tuvo la generosidad de acompañarme en la presentación de #Cuestairse, fue esa, qué significa para mí #LibreríaAurora. Librería Aurora fue mi casa, donde yo pasaba todas las horas, rodeada de libros, y me impregnaba del aroma del papel y la tinta. 
Es quizás el germen de mi pasión por la lectura y por la escritura. Es ahora un compendio de recuerdos, de referentes, de raíz de mi misma. Llevaba el nombre de mi madre que se llamaba también Aurora. 

La importancia del nombre: mi primera novela, #Cuestairse, que es el nombre de una casa, que se llama así...¿por qué? Para conocer la respuesta, mejor leer la novela, una historia de ficción que narra la realidad del acoso laboral, pero también idas y venidas a través del océano de tres generaciones en busca de libertad y vida. Y de lo que cuesta irse cuando amamos un lugar, un mar o unas personas. Una historia con un final sorprendente y esperanzador.

Vayan ustedes hoy a la librería a celebrar esta fiesta y cualquier día del año. Todos los días deberían ser el #DíadelasLibrerías. Además, en esta ocasión, pueden pedir esa novela de la que llevo hablando unos días, #Cuestairse. 

FELIZ #DÍADELASLIBRERÍAS.



Marina Heredia, editora de Los Libros del Gato Negro y Antón Castro, periodista y escritor, a mi derecha e izquierda, en el IACC Pablo Serrano el pasado jueves 9 de noviembre, presentando Cuestairse, mi primera novela,
Como escribí ayer en Facebook, después de la resaca emocional, gracias a todos por acompañarme. Espero que disfruten de la lectura de #Cuestairse y sigamos hablando de mi libro.

Nota: Me apropio las fotos que me han llegado de la presentación del jueves para compartirlas, con permiso de María Angulo Egea y Clara Fuertes Escritora.

lunes, 30 de octubre de 2023

Remolino impetuoso en las aguas del mar

Iba a comenzar este post con la siguiente frase “Tras la vorágine emocional del fin de semana…” pero me gusta siempre consultar, contrastar palabras, cambiar por una que se ajuste mejor. La primera definición de vorágine que aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es “un remolino impetuoso en las aguas del mar”, como ese mar tan presente en esta mi primera novela.

El libro salió de imprenta el viernes. El sábado, pude sentir una “pasión desenfrenada, mezcla de sentimientos intensos”, que es la segunda acepción de la palabra vorágine. Emoción al acariciar los ejemplares, satisfacción, agradecimiento, pero también temor… y es que ya por la mañana tuve la oportunidad de firmar los primeros ejemplares y hablar de Cuestairse con los lectores que adquirieron el libro. No había entrado nunca en una gatera. La de Los libros del gato negro es muy acogedora, una editorial con amplio catálogo de narrativa, poesía y ensayo. Yo allí, temblando de alegría apasionada, una dicha soñada, una sensación jamás experimentada, como el primer hijo o el primer beso. La inquietud de la primera vez, la incertidumbre de si agradará la historia a los ojos que ya deben estar leyéndola. Y el domingo de nuevo, “una aglomeración de sucesos, de gente y cosas en movimiento”, tercera definición de vorágine. Decido no cambiar la palabra. Se ajusta a lo que ocurrió, lo que sentí, lo que quiero compartir. 

Tras la vorágine emocional del fin de semana, hoy lunes ha sido día de reflexión, asimilar que la novela ya es una realidad, tinta sobre papel. La historia que escribí, materializada. Acaricio el ejemplar que me quedo en casa, ojeo las páginas, huelo el aroma de la tinta en el papel. Me gusta como ha quedado. Y surge una duda estúpida, casi parece que esté de guasa. ¿En que parte de la biblioteca lo coloco? ¿Qué criterio siguen los escritores a la hora de ordenar sus propias obras? Esta es la primera, otras vendrán, seguro, la segunda ya tiene personajes definidos que van cobrando vida y algunos capítulos escritos. Pero, ¿ocupar un espacio junto a mis escritoras admiradas?, me parece casi una irreverencia. ¿Dejarlo sólo en una balda reservada para futuras obras?, un desperdicio de espacio que no puedo permitirme pues, como es habitual, vuelvo a tener toda la librería repleta a pesar de que no hace mucho hice “limpia” y adquirí otro mueble estantería.



Mientras lo decido, si se os ocurre alguna solución, estoy ávida de sugerencias. Y, ¡cómo no!, espero que vosotros no tengáis problema en colocar en vuestra biblioteca Cuestairse. 

Bromas aparte, gracias a la vida —como cantaba María Dolores Pradera— que me sigue dando tanto.


jueves, 19 de octubre de 2023

Galeras y galeradas

La palabra galera tiene, nada mas y nada menos, que quince acepciones en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española; es lo que podríamos considerar multisémica (este palabro no aparece en el mencionado diccionario), sí polisémica que sería la manera correcta. Yo me he permitido cambiar el poli por multi: quince son muchos significados para una misma palabra. 

La primera definición que aparece es “embarcación de vela y remo…”, quién no recuerda a Charlton Heston remando en Ben-Hur en aquellas galeras romanas, imagen icónica de la Historia del Cine.

La segunda refiere un “carro grande de cuatro ruedas para transportar personas….”. Mi memoria trae al pensamiento una galera carro en el jardín de casa de una amiga, bajo su ventana, y a la que nos subíamos para acceder a la habitación cuando llegábamos de madrugada, dos adolescentes furtivas que se esforzaban por no hacer crujir la antigua madera de “sa galera” y que sus padres se despertasen y nos echasen la bronca.

Quizás en este punto os preguntéis a dónde voy a ir a parar con todo esto que no tiene ninguna relación. Sigamos y lo vemos.

La tercera acepción me traslada a la pandemia: “En los hospitales, fila adicional de camas”. La cuarta tiene que ver con una herramienta de carpintería, desconocida para mí.  Hasta ahora, seguimos sin encontrar nexos más allá del significante común.

Y llegamos a la quinta, que copio íntegra. “Tabla guarnecida por tres de sus lados de unos listones con rebajo, en que entra otra tablita delgada que se llama volandera. Servía para poner las líneas de letras que iba componiendo el oficial cajista, formando con ellas la galerada: la sexta definición se refiere precisamente a galerada, “prueba de composición”.

Página de la galerada

La semana pasada me llegaron las galeradas de mi primera novela. Una emoción, sí, enorme. Y también una reflexión. Imaginé la tarea ingente del “oficial cajista” colocando líneas de letras de cada una de las palabras de cada una de las frases de cada uno de los párrafos de cada una de las páginas de cada uno de los capítulos…¡Qué emocionante, qué significado más bonito, cada una de las letras! Imaginé esa cajetilla y luego la tinta embadurnándolas  y la página de prueba de composición. Hoy es todo mucho más rápido. La digitalización ha cambiado modos y  tareas. Dígito, del latín digitus (dedo), se ha convertido en paradoja semántica a la hora de componer esas volanderas, pues en esta nueva era no es el oficial cajista quien coloca cada una de las letras en la volandera sino programas informáticos. Quiero conservar el romanticismo e imaginar esas manos y esos dedos artesanos para saborear este momento,  tiempo de expectación tras la última corrección. Una espera hasta ver materializado, impreso en papel, el trabajo y la ilusión de mi primera novela.

Por cierto, el resto de acepciones de la palabra galera hasta llegar a la decimoquinta tienen que ver con la ingeniería, las matemáticas o la zoología; incluso hay una que refiere una cárcel para reclusos o mujeres y otra a la pena de castigo, “a galeras”, en que se obligaba a los presos a remar en las galeras reales. 

Nada que ver con la historia que yo he escrito y que ocurre en el siglo XXI. Un relato donde no hay barcos pero sí océano, mar, mares de ida y vuelta, delitos silenciados y dos faros que alumbran la tempestad. No hay esclavos como en Ben Hur pero sí hostigamiento, no hay carros pero sí viajes, no hay hospitales pero sí enfermedad, no hay carpinteros pero sí lienzos. Galeras y galeradas. Y un neologismo para el título, Cuestairse, no es un error, se escribe todo junto. Os explicaré de donde surge y más cosas sobre la historia y sus protagonistas el día de la presentación que anunciaré cuando llegue el libro a las librerías. Ya no queda nada. 

¡Ah! Y veréis también que hay un precioso gato negro que acompaña y mima la edición.