Mostrando entradas con la etiqueta Zaragoza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zaragoza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Puente de Hierro

Miguel Mena (Madrid, 1959) cuyo segundo apellido es Hierro, como el puente que da nombre a su novela Puente de Hierro (Pregunta, 2022), nos lleva a través de las palabras por un recorrido que va mucho más allá de cruzar el río Ebro. 

Los puentes son lugares de tránsito y en este libro el autor nos brinda idas y venidas por el tiempo, los espacios y los hechos.



Con tintes de crónica literaria y de la mano de una protagonista testigo, Maricarmen, he vuelto a vivir en dos tardes los hechos más significativos del último cuarto de siglo XX y principios del XXI. Condensado, sí, pero destacando lo que marcó a esa sociedad de clase trabajadora, mujeres y hombres que lucharon por mejorar las condiciones de vida de sus hijos, en un tiempo en que el miedo y el color gris tendieron sus propios puentes de supervivencia. Quizás porque nací el mismo año que Maricarmen he devorado cada uno de los capítulos avanzando en el tiempo y en su propia madurez.

Lenguaje cercano, ritmo ágil y estructura natural al tempo de la novela, invitan a una lectura que se disfruta en cada página, sin estridencias ni gongorismos, con dosis precisas de emociones que animan a descubrir el capítulo siguiente. Como una crónica, Miguel Mena narra los hechos reales, con rigor periodístico, en el orden cronológico que la Historia marca; los encaja entonces en la ficción que recrea la mirada literaria otorgando categoría de novela al relato en tono realista.

Cuestión que me ha entusiasmado: la posibilidad de ver (reseño el verbo, ver) a través de descripciones escuetas pero justas los cambios de la ciudad de Zaragoza en sus calles, plazas, edificios y barrios. Todo aquello que me llegaba por la televisión a la Barcelona donde crecí y al pueblo donde vivía luego (el incendio, el atentado, el otro incendio, el descubrimiento de ruinas romanas) he podido ahora verlo de cerca, narrado por Maricarmen, que sí vivió en la ciudad del cierzo y que lo escribe en primera persona, en un pasado directo que es todavía presente en la memoria de muchos zaragozanos.

Ahora que resido a menudo en esta ciudad, recomiendo la lectura de Puente de Hierro a los jóvenes que no vivieron el fin de siglo; conocerán los cimientos y entenderán mejor la estructura actual (no solo urbanística sino también emocional) de su entorno. Y además enriquecerán mejor la base histórica reciente, la que se escribe en minúscula y no aparece en los libros de texto, la que conforman nuestros padres y abuelos, los que con su esfuerzo y silencio en un tiempo gris y oscuro, sentaron lo que ahora somos. Pero recomiendo también la novela a los que nacieron, como yo, en el siglo pasado porque la lectura se convertirá en una ruta a través de la memoria, emociones, semejanzas familiares, hechos compartidos y lugares comunes.

Puente de Hierro no es sólo Zaragoza. Logroño, Madrid, Bilbao y Barcelona dibujan en el libro una red que teje la vida de los personajes, que son también nuestros primos, tíos y abuelos, hilos de lana y seda que la emigración tendió en busca de trabajo y mejores oportunidades. El lector verá (insisto en el verbo ver) fotografías de barrios periféricos y edificios solitarios en medio de solares despoblados, sea en el Carabanchel madrileño o en el Actur zaragozano. Por eso, Puente de Hierro es un puente hacia el pasado reciente de la España de la transición y el asentamiento de la democracia. Y sobre todo, de los sentimientos que experimentaron los que vivieron los hechos. Una crónica desde dentro, sin sensiblerías ni nostalgia, con rigor literario y periodístico. 


 

jueves, 14 de enero de 2016

La huelga que no cesa

Hace frío en esta mañana de enero y no es agradable estar en la parada. La huelga que los conductores de autobús están llevando a cabo desde hace más de un mes, regada hoy por una lluvia pertinente y abundante, provoca que los usuarios del transporte público se muestren irascibles algunos y poco pacientes otros. 
La ira contenida se desata cuando los viajeros comienzan a subir al autobús que llega, repleto ya.

- ¿Hasta cuando esta huelga?, pregunta una señora en tono malhumorado mientras es apretujada por otros pasajeros para poder entrar en el abarrotado bus después de mas de veinte minutos de espera.
- Hasta que Dios quiera!, responde el conductor en tono de guasa.
- No es lo mismo decirle al jefe un día o dos que tienes problemas con el bus que un mes- dice una joven con acento extranjero.
- Claro, te juegas el puesto de trabajo- asiente una señora mayor.
- Pero qué piden estos! Si viven como quieren!- apunta otra. 
- Llevo desde las ocho de bus en bus porque aunque la huelga comienza a las nueve, los vehículos empiezan ya a retirarse a las ocho y media, te dejan en una parada y ¡apáñatelas! Vas de bus en bus, mojándote, pasando frío... ¡pobres niños que se quedan helados en la calle!- dice otra indignada.
O quizás lo que una usuaria ha sugerido:
Que en las horas de huelga el billete sea gratuito... 

Y ahí ha empezado una cadena de manifiestos, opiniones, improperios y silencios incómodos entre la una, el otro y los más de ciento cincuenta pasajeros que mojados y apretujados sufríamos también las molestias que ocasiona una huelga indefinida. Desde los que llegan tarde a trabajar...

- Y encima nos llevan como borregos!- grita la anterior.
- Que sabra usted seeñoooora!- responde burlesco el conductor desde su asiento.
Quizás una mejor información y comunicación a los usuarios sobre los motivos de la huelga sería una medida necesaria en estos casos. En carteles pegados en los autobuses donde los zaragozanos puedan leer las reivindicaciones de los trabajadores del transporte público. ¿Cuanto cobra un conductor de autobús? ¿Qué reivindican

- Yo no pienso pagar el billete en las horas de huelga-  dice.
¿Que lo asuma el ayuntamiento?, pregunto yo.

Por que la lluvia no podemos pararla.
Foto Aurora Pinto

viernes, 2 de enero de 2015

Números. 1975 y 40.

1975 ha sido siempre para mí el año en que se abrió una ventana de libertad en España, tras la muerte de Franco el 20 de noviembre, por la que iban a salir poco a poco los fantasmas de la dictadura y a entrar los nuevos cambios que luego fueron pilares de nuestra democracia. Pero hoy leo en Heraldo de Aragón que 1975 es también la cifra que conmemora los años desde la venida de la Virgen a Zaragoza, un dos de enero.

Dice la tradición que estaba Santiago predicando en Cesaragusta, allá por el año 40, y los ciudadanos romano-zaragozanos no le prestaban mucha atención. Así que el apóstol, desfallecido y desanimado, se planteaba abandonar su cometido, cuando se le apareció la Virgen (que todavía vivía en las tierras santas de Oriente Medio)  sobreo un pilar de jaspe para que sobre él edificase una iglesia. Ese Pilar es el que da nombre a la Virgen, a la basílica, a la tradición y a las fiestas del Pilar. La mayoría de los cesaraugustanos de hoy no se preguntan hasta donde llega la tradición, el ensueño o la verdad, pero el hecho es que Zaragoza gira alrededor de ese Pilar.



Este año hay elecciones municipales y no deberíamos caer en el ensueño, aunque muchos todavía recen rogativas a la Virgen, sino fijarnos mejor en los pilares que la democracia nos brinda desde hace casi cuarenta años. El próximo año habrá que conmemorar las primeras elecciones democráticas en 1976, cuarenta años ya... La otra cifra  40, es también lo que duró la dictadura, hasta 1975. Que no lo olvidemos aunque pase el tiempo. Y que dentro de 1900 años se siga conmemorando la libertad y la democracia. No como una tradición oral, sino como un hecho que se siga practicando, igual que se le llevan flores a la Virgen del Pilar, para tejer un manto de vida, perfume y color. Números que suman y conmemoran cada año,






sábado, 27 de diciembre de 2014

Caixa Forum Zaragoza

Estos días invernales y vacacionales que anochece pronto y el cierzo barre las calles los que se quedan en Zaragoza o vienen de viaje turístico pueden aprovechar para visitar Caixa Forum, un espacio recientemente inaugurado en la ciudad y que a nadie dejará insensible. En un edificio de diseño moderno y amplios espacios, podemos disfrutar de tres exposiciones temporales, a cual más interesante, pero próximas a desaparecer, así que os animo a visitarlas.

Hasta el 5 de enero,  la exposición Pixar, 25 años de animación, nos muestra los dibujos, las maquetas y todo el proceso de creación de las películas animadas de Pixar. Los personajes de las películas Toy Story, Up o Monstruos evolucionan desde que son sólo una idea hasta que toman vida en la pantalla. Además, un audiovisual de animación recorre muchas de sus producciones como si fuese un cuadro interactivo, con la sensación de 3-D sin necesidad de gafas incómodas. Es imprescindible verlo completo desde el inicio. Vale la pena esperar si ya está empezado, pues sólo son diez minutos que nos permiten saborear un poco más la exposición. 

Por cierto, ayer disfruté como una niña grande con la película Up, de Pixar, que A3 emitió. Ya la había visto pero no pude dejar de emocionarme de nuevo. 





Hasta el 8 de febrero, la exposición Camboya, tierra de esperanza  nos acerca a través de las fotografías del fotoperiodista Gervasio Sanchez a una realidad poco presente en nuestras tertulias. Camboya sigue sufriendo las consecuencias de la guerra treinta años después, no sólo por el efecto de las minas antipersona, sino también por la pobreza que arrastra. Pero las fotografías de Gervasio Sanchez muestran que la población trabaja y lucha por seguir adelante.  
Foto: Gervasio Sánchez. http://agenda.obrasocial.lacaixa.es/-/camboya

Hasta el 15 de febrero, Momias egipcias. El secreto de la vida eterna, una colección de Rijksmuseum Van Oudheden de Leiden (Holanda)de sarcófago, momias y rituales funerarios del antiguo Egipto.


Foto: http://agenda.obrasocial.lacaixa.es/-/momias-egipcias

Para todos los gustos, niños, jóvenes, mayores, en familia, solitarios... vale la pena ir por allí.

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿Volver o no volver?

Regreso a Zaragoza después de cuatro meses en Madrid , cuatro meses en el pueblo y quince días caminando por ahí… ¡No reconozco la ciudad!. Llego en coche y aunque nunca voy al centro con él, hoy como tengo que hacer algunas gestiones y veo que no me da tiempo a ir a casa a aparcarlo… ¡Qué locura!. Sabía que habían comenzado las obras del tranvía, sabía que el Paseo de las Damas estaba todavía en obras pero… cuesta situarse por las calles cortadas, una vuelta, otra vuelta, busca aparcamiento, un atasco porqué todos los coches van por las mismas calles ya que las vías principales están en obras, otra vuelta, pasa el tiempo, más atasco… ¡me parece que estoy en Madrid! No es hora punta por la mañana, no coincide con la salida de los colegios por la tarde pero ir desde Sainz de Varanda hasta Paseo Sagasta me cuesta tres cuartos de hora (antes quince minutos escasos con semáforos incluidos) y… ¿cómo narices se puede llegar a la entrada del parking de El Corte Inglés de Plaza Paraíso?.
Llego cansada a casa, aparco el coche cabreada después de haber pagado más de 7 euros de parking en el centro. Por la mañana me vuelvo a ir de la ciudad. Conduciendo por la carretera recuerdo una Zaragoza en la que podías ir de una punta a otra en menos de veinte minutos en coche y llegar al centro si necesitabas hacer alguna gestión rápida. Ni siquiera con todas la mejoras que la Expo 2008 trajo a la ciudad tuve que dar un rodeo tan grande como el de ayer.
En el informativo del mediodía veo la noticia de que por fin han abierto al tráfico el Paseo de las Damas. La Gran Vía creo que tardará todavía mucho tiempo... Me planteo si volver o no volver.

De todas formas,espero que durante las fiestas del Pilar a nadie se le ocurra llegar en coche y si lo hace ¡déjalo en el Actur!.

domingo, 14 de septiembre de 2008

El nuevo curso

Se nos va la Expo. Y con ella las colas, el calor, los chorros de agua, los controles de policía en Ranillas… Parece que con el comienzo del curso todo ha de volver a como estaba antes. Pero algo ha cambiado en Zaragoza, o eso dicen algunos. Yo creo que, aparte del puente del voluntariado que quedará ahí, el puente del Tercer Milenio (que espero que abran pronto para todos los vehículos y no sólo pata los taxis) y la Torre del Agua, lo demás aunque quede, poco a poco se diluirá en el olvido. Y no me refiero a que venga una riada del Ebro y se lo lleve por delante, sino a que quedará en el recuerdo próximo, la prensa poco a poco lo irá relegando, vendrán algunas empresas interesadas y luego…No se sabe. La Expo quedará en nuestro recuerdo interior, en los cientos de miles de fotografías digitales que circulan por ahí, y en el Pabellón Puente que aún no se sabe como permanecerá.
Los niños comienzan el cole con un nuevo curso por delante y también olvidarán pronto sus saltos en las fuentes de la Expo. Quizás, cuando sean mayores les digan a sus hijos:
- Cuando yo era pequeño saltaba y me mojaba ahí en una fuente que había para la Expo.
Y sus hijos les pregunten:
-¿Qué?. ¿La Expo?. ¿Qué es eso papá?

Me gustaría saber que podrá responder ese niño grande a su hijo pequeño y que habrá ahí dentro de cuarenta años.
De momento, vamos a centrarnos en este nuevo curso, que hay que sacar buenas notas y aprobarlo todo.


domingo, 17 de agosto de 2008

ENCRUCIJADA DE CULTURAS.

Hace pocos días, paseando por la Plaza del Pilar de Zaragoza, se nos ocurrió entrar en La Lonja para ver la exposición "ENCRUCIJADA DE CULTURAS". Y no puedo dejar de recomendaros que la visitéis. Es tal la cantidad de piezas, y tan valiosas, tan curiosas, tan bien encuadradas en la exposición que no deja indiferente. Piezas de la historia de Zaragoza, desde la época romana hasta el siglo XX, que son de un valor incalculable y que están repartidas en distintos museos del mundo, se han reunido en esta exposición que estará sólo hasta el 14 de septiembre.
Insisto, vale la pena ir a ver esos elementos que imaginábamos en nuestras clases de historia reunidos. La cultura, la ciencia, el arte... Miguel Servet, Marcial, Avempace, Santiago Ramón y Cajal, Joaquín Costa, Fernando el Católico, Buñuel, Cesar Augusto...todos están representados. Destaca por ejemplo el Vidal Mayor, la primera compilación de los Fueros de Aragón, del S.XIII y que se conserva en la Fundación Paul Getty de "Los Angeles" pero hay cantidad de documentos y libros antiguos dignos de contemplar con calma. También pinturas de Velazquez, Goya, Sorolla, la espada del general Palafox, el báculo del Papa Luna, el reconocimiento a Agustina de Aragón por su valentía en los Sitios de Zaragoza y un sinfín de piezas hasta completar la exposición que tiene más de trescientas. Al final, un audiovisual con los inicios del cine en Aragón (Salida de doce de misa del Pilar, Segundo Chomón, etc)
Aunque no seas un friki de la historia, esta exposición encandila por su cercanía a la ciudad de Zaragoza y Aragón. Una manera de pasar una horita cualquier tarde de agosto o antes de que empiece el curso.

sábado, 21 de junio de 2008



Llegó el verano. Y con él, como no, el calor.
Llegan las vacaciones (para quien las tenga). O el deseo de ellas. Que luego se convierten, muchas veces, en quince días de supervivencia. Desde las miradas furtivas para tender la toalla en ese pequeño espacio de arena que vemos— y cuando llegamos ya hay un señor barrigudo clavando su sombrilla en el centro— hasta los paseos por ese sendero en medio de la montaña donde no esperamos encontrar a nadie y resulta que vamos en fila india detrás de una eternidad de mochilas y gorras.

Para los que se quedan en la ciudad, llegan las cervecitas en la terraza después de la jornada laboral. Y, este año...¡La Expo!. En Zaragoza, quien mas quien menos, va a visitar por lo menos un día esa "superfiesta" de ranas que no croan pero que promete tener entretenidos, por lo menos, a periodistas y profesionales de los medios de comunicación que pasan más horas allí que en sus habituales puestos de trabajo.

Llego el verano. Y con tanto calor, que mi cuerpo ni añora la hamaca en la playita, ni la montaña, ni la Expo. Con casi cuarenta grados, lo único que apetece en un sábado como este, es echarse una buena "siestica"en la fresquísima casa del pueblo y sacar cuentas para instalar el aire acondicionado en el minipiso zaragozano donde la temperatura sube, y sube y sube.
 
¡Buen verano!

miércoles, 30 de abril de 2008

Ennio Morricone -


Foto: http://www.zorlucenterpsm.com/i/content/510_1_Ennio-Morricone-4.jpg

El compositor italiano Ennio Morricone dirigirá al Orfeón Donostiarra con el que interpretará sus mejores bandas sonoras en dos únicos conciertos en España: el 14 de junio, en el Auditorio Parque Juan Carlos I de Madrid y el 15 de junio, en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza dentro de la programación de la Exposición Internacional de 2008, informa en un comunicado la empresa promotora. El legendario director italiano se pondrá al frente de las más de 170 voces que componen la coral guipuzcoana, fundada hace 21 años, y considerada como una de las mejores corales del mundo. En total, más de 200 artistas, entre músicos y cantantes acompañarán al autor encima del escenario para interpretar una muestra de las piezas más famosas para bandas sonoras de cine. Junto a la Sinfonietta Roma, Morricone abarcará esta selección de obras de todo tipo de géneros cinematográficos como el spaguetti-western (La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo, Agáchate maldito); el drama político e histórico (La misión, La clase obrera va al Paraíso, Novecento;); el policíaco (Los Intocables de Eliot Ness, El clan de los irlandeses); el giallo (El pájaro de las plumas de cristal, El gato de las nueve colas); y el cine romántico y costumbrista (Cinema Paradiso, La leyenda del pianista en el océano).
Ennio Morricone (Roma, 1928) ha sido nominado cinco veces a los Oscar sin lograr ningún galardón. He aquí un ejemplo de calidad y buen hacer no reconocido por la Academia Hollywoodiense. El colofón de su carrera llegó con la entrega de un Oscar honorífico en 2006 como reconocimiento a toda una vida dedicada a la música de cine de manos de los actores Robert De Niro y Clint Eastwood.

EUROPA PRESS. Madrid