martes, 7 de julio de 2026

Dando la lata

Víctor Juan Borroy (Zaragoza, 1964) es un hombre tan apasionado como generoso, tan artesano como detallista. Pasión, generosidad, artesanía, perfección y otros rasgos definen a este amante de las palabras. Por eso leer lo que escribe, sea novela, columna en el periódico, ensayos o su último falso libro de cocina es un lujo. Ayer, en un acto solemne, se le entregó la Medalla de Oro de Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal, máxima distinción que otorga la Diputación Provincial de Zaragoza y reconoce su trayectoria en la difusión de la cultura y la educación. Este galardón nos llena de felicidad a quienes admiramos y seguimos a Víctor Juan, que dedica su tiempo a enseñar, escribir y compartir con todos nosotros felicidad en diferentes disciplinas. Porque además de escribir con la pluma de los dioses Víctor cocina, y por lo visto, bastante bien. No cabe duda que las cuatro características que he nombrado al principio: pasión, artesania, generosidad y perfeccion influyen en ello. Y paciencia, que la cocina requiere también buena dosis. Y mucho cariño. 


En su último libro que deleité casi con gula, Prandium Amicorum (Rolde de estudios aragoneses, 2026), Víctor Juan escribe semblanzas de otros (amigos) a los que invita a comer a su casa. La amistad es ese encuentro. Y es generosidad, dar sin esperar nada a cambio. Él les ofrece una carta para que elijan un plato, lo cocina para ellos y luego disfrutan del placer de estar, compartir el tiempo y las palabras, sin más objetivo que ese, estar en la amistad. En ese acto se reconoce, en cada uno de ellos se encuentra también a si mismo. como en un espejo que los amigos le regalan, un reflejo colmado de amor. Por eso Víctor rezuma felicidad y pasión, siempre. Porque cultiva la amistad a fuego lento, como sus guisos en la cocina (que no he probado, por cierto, pero puedo percibir el aroma y el sabor en cada una de las recetas en el proceso de elaboración que el libro describe al detalle). Y luego lo escribe para compartirlo con el resto del mundo.

Cultura a fuego lento. A su mesa, en la que siempre extiende el mantel Eva, tal como narra el autor, van a estase escritores, maestros, científicos, bibliófilos, periodistas y políticos también. En grupos de dos, que no pareja, y excepcionalmente de tres. El tiempo se detiene en cada uno de ellos y en las sobremesas.

Yo disfruto con la lectura que también detiene el tiempo, ese placer sostenido en el que las palabras se suceden y las páginas del libro avanzan a tempo lento, nada de velocidades e informaciones inmediatas y simultáneas, que para eso ya están las redes sociales y los nuevos tiempos digitales. El papel del libro encadena una cosa detrás de otra. Yo también escribo así, poquico a poco, y publico con calma, sin prisa, como se cocina al chup chup.

Víctor, quizás sin pretenderlo o quizás a dredes (que decimos por aquí) ha escrito otro libro sobre la vida, la muerte, el amor, la conversación. Y todo a fuego lento, como en una perola de barro. Una de las cosas que más me dolió en la reforma de la cocina de mi casa (que era necesariamente imperiosa después de cuarenta y un años) fue perder los fogones de butano que ardían bajo las cazuelas de barro donde cocinaba estofados y guisos al chup chup. Me resisto a deshacerme de ellas, perolas y paelleras, con la nostalgia de que no van a poder ser usadas en la nueva encimera de inducción, pero con el recuerdo de ese tiempo detenido, el bacalao con patatas, la ternerica estofada o las verduricas en pisto.

Al lado de Víctor siempre se aprende. Lo conocí en el 2022 en la presentacion de su Libreria Jover (Los libros del gato negro, 2022). En ese mismo acto conoci tambien a Marina Heredia, editora de Los libros del gato negro con quien publiqué meses después mi primera novela. En cierto modo, Víctor me regaló fortuna, siempre irradia luz, y positividad. Hay una corriente que circula por ahi que dice que deberíamos rodearnos de personas positivas y alejarnos de quienes son negativos (cenizos).

Yo no habia leído entonces nada suyo más allá de sus colaboraciones en Heraldo de Aragón, a pesar de que había publicado ya ensayos, novelas y relatos, como Ramón Acín. En cualquiera de nosotros un pedazo tuyo (2020) o Memoria inesperada (Sibirana,2018) . Me enamoró su escritura y publiqué en este blog una reseña, claro. Desde entonces leo a Víctor Juan y procuro acudir a las presentaciones de sus libros. Siempre sorprende con un detalle artesano, muy cuidado, ideado y creado por él. Es un gozo escucharle y una sale con el alma rebosante de luz. 

Víctor mima al lector, regala alegría y felicidad, y en cada una de sus publicaciones nos prepara un obsequio, como si quisiese trascender el contenido del libro en un objeto palpable, más allá de las palábras etéreas. En Caspe. Mis días azules (Los libros del gato negro, 2023) nos regaló una chapa que reproducía la cubierta del libro, una ilustración de José Luis Cano. Ahora, con este Prandium Amicorum, falso libro de cocina, verdadero tratado de amistad, "nos da la lata", literalmente, no en sentido figurado; es una elaboración que incluye un exlibris, una hoja de laurel y una lata como las de sardinas en aceite o escabeche. Lo elabora con sus manos, una a una, con paciencia y cone el cariño de un niño grande que, tal como afirma él mismo, quiere que lo quieran.



Qué fácil es querer a Víctor, aunque nos vaya dando la lata. Un día que quedamos a tomar un café, se me presentó con un ejemplar de Tú eres antes que todo. Correspondencia de Ramón Acín y Conchita Monrás (Fundación Ramón y  Katia Acín, Preguna ediciones y Rolde de estudios aragoneses, 2022), y me lo dedicó a dos colores (bueno a tres, pero uno era incoloro).
  
No para compensar, sino por la calidad de sus escritos, he regalado sus publicaciones a mis amigos y amigas. La pasión de enseñar. 22 textos sobre escuelas, amor y pedagogía (Prensas Universidad Zaragoza, 2024), una elaboración artesanal y limitada, en formato caja de cartón que él mismo montó, una por una, y que recopila textos sobre educación. Víctor ha sido impulsor y director del Museo Pedagógico de Aragón y para él la educación es más que una profesión. Pero su pasión confesa es Ramón Acín, y sobre él ha escrito diversas obras: El secreto de las pajaritas (Rolde de estudios aragoneses, 2023), o la ya citada Ramón Acín. En cualquiera de nosotros un pedazo tuyo (2020) también los he regalado. 

Cuando te encuentras con Víctor, siempre aparece el motivo, y si no él lo busca, para hablar de Ramón Acín y Concha Morlas, reivindicar su memoria y dejar constancia de la injusticia, para que la tristeza nunca sea la última palabra
De momento, tenemos otra alegría con este reconocimiento merecido que la Diputación Provincial le ha otorgado, una medalla de oro que brillará en todos los corazones de quien admiramos a Víctor Juan. Enhorabuena. 

Con Víctor siempre se aprende, ya lo he escrito antes. Me repito como el ajo. Y ahora, con su recetario, también comeremos bien. Tengo intención de cocinar todas y cada una de las recetas que publica en este falso libro de cocina. Después de alimentar el alma, hay que alimentar también el cuerpo. Y conjugar el verbo estase.

Si no sabéis el significado, os remito a la lectura de Prandium Amicorum. Falso libro de cocina, verdadero tratado de amistad.

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