lunes, 22 de junio de 2026

Nadar con girasoles

S'ha de saber mucho de nadar p'atravesar el río. Expresa como los asuntos complicados requieren mucha capacidad para no fracasar en ellos.

Este es uno de los refranes o dichos aragoneses que aparece en el capítulo 17 de Los girasoles violetas (Los libros del gato negro, 2022). Su autora, Leticia Crespo (Zaragoza, 1974), abre cada secuencia con uno diferente y lo acompaña de la descripción significativa.

Comienzo este post con él, pues la escritora zaragozana atraviesa ríos y mares y nada muy requetebién, a pesar de que no hay agua en esta novela, más allá de una débil lluvia del día de autos. Leticia sabe nadar entre argumentos, puntos de giro que aportan sorpresas a la historia e intriga a caudales... pero no deja que el lector se ahogue, lo acompaña desde los hechos que se suceden entrelazados y una narrativa impecable.



La inspectora Gemma Cuerda, la misma que protagoniza El revoloteo de la pamparola (Los libros del gato negro, 2021), primera novela de Leticia Crespo, investiga en Los girasoles violetas un nuevo caso de asesinato... un fiambre que aparece entre muchos muertos, en el cementerio de Torrero... No desvelo más. Qué solos se quedan los muertos...

Tres hermanas, tres eran tres... Y un argentino, una periodista, Marga, amiga de la inspectora, el subinspector Fernández, un joven de nombre extranjero, Nacho, la pareja de Gemma, todos los personajes giran alrededor del suceso para esclarecerlo, aportan pistas... como la ciudad de Zaragoza, que siempre está presente en todas las novelas de Leticia Crespo; el lector reconoce las calles y los barrios, las cafeterías y las tiendas... Pero en este caso el lector viaja al otro lado del Atlántico también. No desvelo más. Muerte y vida.

También está presente el cáncer, la enfermedad, los cuidadores... Escribir de algo que no se conoce, hay que documentarse... Luego, a veces la vida convierte la ficción en realidad. Y la vida sigue abriéndose camino, nadando a contracorriente, de espaldas para respirar y no fatigarse, p'atravesar el río.

Tres días me costó leer el libro, casi de tirón, imposible dejarlo, adicción total para seguir leyendo y averiguar quién es el asesino...varios sospechosos, la investigación avanza...la novela exige llegar al final.

Y eso que no me gusta el género negro, que si me llega a gustar...

A destacar la preciosa cubierta, del ilustrador David Guirao (Zaragoza, 1973), tan inspiradora como acertada. 

Recomiendo esta lectura en la playa, en la montaña, en la terraza al atardecer, en el sillón con el ventilador si aprieta el calor...una buena elección para este verano.


Nota: Heliotropismo capacidad de algunas plantas (como el girasol) para orientar sus hojas y flores siguiendo la trayectoria del sol durante el día. 
Con este calor, los letraheridos huimos del sol y procuramos aprender a nadar, pero estos girasoles nos llevan también por ríos de la mano de Leticia Crespo.

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