miércoles, 22 de abril de 2020

Nunca pasa nada


Llevamos ya cuarenta días. Pero esta cuarentena va a ser mas larga. De momento se ha prorrogado el Estado de Alarma y tenemos por delante 18 días más, sin garantía de que a los 58 días finalice este confinamiento. Aunque nos empeñemos en mantener el optimismo y el buen tono, es inevitable que algún día se nos haga largo y nos invada el desasosiego. Es humano. La tragedia que estamos viviendo va más allá de la alarma sanitaria y las cifras. No podemos dejar a un lado la tristeza por tantos y tantos fallecidos que además se van en silencio, sin despedidas y en soledad.

Nada es comparable pues nada parecido se había vivido hasta ahora en la historia que nos precede, en una sociedad siempre en desarrollo desde hace siglos. Claro que han ocurrido otras pandemias, pero nunca desde que nuestro modo de vida es el que es.

Y además, se une la incertidumbre de no saber cómo cambiarán nuestras costumbres y nuestros hábitos, nuestro trabajo y nuestras relaciones cuando se abra la puerta para retomar nuestras vidas. Es una certeza que en un futuro próximo casi todo será diferente.

No sé si es por eso,  pero a mí me da por mirar al pasado estos días a través el cine y estoy viendo películas en blanco y negro. Historias que reflejan también “otro tipo de confinamiento” como Nunca pasa nada (Juan Antonio Bardém, 1963), crítica (osada para la época) de la España de los años sesenta del siglo pasado. La historia se desarrolla en una pequeña ciudad del interior, triste y confinada en un letargo gris, al que llega una vedette francesa (Corinne Marchand) llena de vida y color, sin los prejuicios ni las hipocresías que tejen la vida diaria del pueblo. La película estuvo en Festival de Venecia en 1963 y se estrenó primero en Méjico y luego en España al cabo de dos años, en 1965, tras pasar por la guillotina de la censura.

Creo que es buena opción para estos días. Además de disfrutar de una estupenda Julia Gutierrez Caba, que interpreta a una sufrida víctima del machismo y de la falsa moral, la película refleja las costumbres, la mentalidad y cómo se vivía en aquellos años en el medio rural…otro tipo de confinamiento que ahogaba a sus habitantes en la tristeza y el tiempo detenido.
Nosotros vemos la salida de esta situación a corto plazo. Ellos, lamentablemente, tardaron todavía unos años más en abandonar su confinamiento arcaico y gris.

La película está disponible en @FlixOle y @MovistarPlus.


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