lunes, 31 de agosto de 2026

Abrazarse a una farola en agosto

 "Intentaré transmitir la satisfacción íntima de ser escritor, la sensación de saber algo que nadie sabe y de sentirse una bomba que puede estallar en cualquier momento, el hecho de llevar dentro de ti el universo enterio y la capacidad de filtrarlo todo a través de una sensibilidad casi enfermiza". 

Así habla uno de los personajes que (no) aparecen en La mala edad (Diputación Provincial de Zaragoza, 2026), novela escrita por Juan Luis Saldaña y ganadora del XXXV Premio de Narrativa Santa Isabel de Aragón, Reina Portugal 2025.

El (no) personaje le dice eso al autor para que lo incluya en su novela, en una entrevista de selección de personjes. El (no) personaje se llama Juan Luis Saldaña. La respuesta del autor, el verdadero Juan Luis Saldaña, a ese (no) personaje es : "Hay alguien más interesante que tú, más divertido e ingenioso y con mejor corazón".

Mi interpretación:

La mala edad no es una novela de personajes, aunque lo es. No es una novela intimista, aunque lo es. No es una comedia, aunque lo es. El autor no habla de lo que ocurre en el mundo, aunque sí. El autor, creo que es (parafraseando su reflexión) de lo más interesante, más divertido e ingenioso y con mejor corazón entre los autores que publican obras (y los que no, pero escriben) del panorama actual. 


Surrealismo, ingenio, realidad y ficción se entremezclan en una narración ágil y desternillante. El calor de la última semana de agosto ha sido mucho más llevadero gracias a los raticos que he dedicado a la lectura de La mala edad, un juego del calamar sin coreanos del sur y con asesinatos cordiales, casi pactados entre víctima y asesino. Ocho personajes de los que solo puede quedar uno, reciben la misión inevitable de liquidarse entre sí, vivos que ya lo estuvieron y muertos que lo serán.

Coincido con el jurado que otorgó el premio en "la calidad, originalidad y creatividad de la obra, por tratarse de una novela poco o nada convencional, con una apuesta literaria muy exigente; valorando la coherencia narrativa y el ritmo, rápido, preciso y muy apropiado para el texto en cuestión". 

Solamente añado que admiro y me fascina el ingenio de Juan Luis y su sensibilidad en la narrativa para bombardearnos con ese universo entero que lleva dentro, lejos de cánones ni ñoñerías. Leer La mala edad es un reto para los que jamás sonríen.

Y me quedo con esta reflexión en la página 77 en la que Adele (que no desvelo quién es en realidad, pues todos los personajes son y no son otra persona de la vida real, conocidos por todos nostros) se pregunta (como yo):

"Por qué no colapsamos los seres humanos con mayor frecuencia y (...) nos dejamos absortos mirando al infinito o a cualquier objeto, nos tumbamos en mitad de la calzada o nos abrazamos a una farola"

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