jueves, 31 de diciembre de 2015

La caja de los sueños

31/12/215. 
Hoy es el día del año en que la web se llena de listas de éxitos musicales del año, listas de mejores y peores películas, listas de mejores y peores acontecimientos políticos, listas de mejores y peores sucesos, listas, listas, listas. También nuestros móviles y tabletas reciben multitud de presentaciones y montajes, memes u otros modernos formatos para desearnos un feliz año nuevo. 

Yo no suelo hacerlo, pero en esta ocasión voy a sumarme a la tradición. Este no es un post que contenga preciosas fotos, ni sesudas reflexiones, ni palabras ingeniosas, ni actualidad informativa. Tampoco es una lista ni un resumen al uso, pero lleva implícitos, eso sí, felicidad y gratitud. Y es que este año que se despide ha sido tan especial que no puedo dejar que se vaya sin transmitir a todos los que me rodean, amigos y familia (sobre todo familia, ¡que maravillosa es esta familia que tengo!), mi agradecimiento por tanto apoyo. 

Si repaso el 2015, recuerdo que comenzó con una tarde de invierno en el ordenador, preparando los exámenes del primer cuatrimestre del que iba a ser mi último curso de la carrera. Superé con éxito las pruebas y el invierno transcurrió feliz, pero el último día de Febrero Tánatos se presentó con la peor noticia. El fallecimiento de mi padre cercenó el año, la vida se paralizó y coartó por completo el mes de marzo. Desde el vacío se precipitaron los sentimientos, las reflexiones, las diligencias y se manifestó mi ciudad, Barcelona, como espacio que brotaba en una primavera incipiente y extraña. Teresa, como siempre, y su amistad incondicional, estuvieron a mi lado. Son dos conceptos en uno. No puedo imaginar mi vida sin ella. Como tampoco hay palabras que en este mini-resumen o post improvisado puedan apuntar ese paréntesis del mes de marzo en el año 2015; sería un resumen demasiado largo, recapitulando recuerdos, espacios y emociones de más de medio siglo, alegrías y amarguras, felicidades y pesadumbres, imágenes, olores, texturas… recuperar los espacios perdidos para aprehenderlos y soltarlos definitivamente, dolor y armonía inapelables.


Regresé a mi vida en abril, descolocada y asustada por lo que me esperaba en la universidad: debía afrontar el último cuatrimestre seccionado, recuperar tiempo perdido, regresar también a mi trabajo habitual de las tardes para seguir con el horario frenético y además hacer las prácticas y el Trabajo de Fin de Grado. Pues todo ello fue posible. Mi esposo, un hombre paciente y prudente, fue el anillo de oro que engarzó mi alma perdida con la realidad. Llegó junio casi sin darme cuenta (no tenía tiempo para ello) y ya había finalizado las clases y los exámenes. Se había cumplido uno de mis sueños. Por eso este año 2015 es tan especial, cierra un ciclo de cuatro años en los que la felicidad ha venido de la mano del deseo cumplido. El norte que mueve nuestras vidas. Disfruté tanto con la investigación de mi TFG que el tribunal consideró valorarlo con la nota máxima y acabar así el ciclo fue como un culmen de felicidad. Mi hijo, que escribe mucho mejor que yo, se encargó de hacerlo público y romper mi pudor.
Pero todavía hay más. Durante el verano la vorágine de actividades se disparó: por las mañanas en televisión, como becaria en los informativos y por las tardes en mi trabajo habitual. No hubo vacaciones, no hubo relax excepto algún fin de semana en la playa, no hubo tiempo para descansar…pero el esfuerzo valía la pena. Pude experimentar la sensación del periodismo de calle, la gestión de inmediatez de los tiempos en un informativo de televisión, redactar noticias, hacer entrevistas, editar las piezas… ¡feliz, era feliz!

Y entonces, se rompió la falange de mi tercer dedo en el pie izquierdo… ¿qué más podía ocurrir en el 2015? Era como un aviso, para que cuando despertase del sueño y volviese a la realidad en septiembre, abriera los ojos poco a poco. Los sueños siempre tienen un despertar. A veces intentamos seguir durmiendo para que continúen, prolongando así un estado de éxtasis irreal pero agradable. En mi caso, ya estoy despertando del todo. El otoño ha sido duro, y el invierno ha llegado con una espesa niebla que me impide ver más allá de mi despertar.

Estudiante, hija, esposa, periodista, lectora, espectadora, teleoperadora, mujer, madre… Noviembre llegó con una apendicitis de mi hija, a la que adoro. Los pies sobre la tierra, para no perderme. Pero… tengo una enorme caja que guarda la última sorpresa agradable del año. Y seguir diseñando  mi próximo sueño, quizás a pedales o quizás entre las nubes. Creo que ese también lo compartiré en la web.

Hasta entonces os deseo a todos ¡Feliz 2016!



lunes, 14 de diciembre de 2015

A García Lorca le ha encantado La Novia, de Paula Ortiz.

En relación al cine, la noticia es hoy, sin duda, las doce nominaciones de la película La Novia (Paula Ortiz, 2015) para los premios Goya: parte como favorita.




Una en su blog, tiene la libertad de escribir lo que quiera, pues es un espacio atemporal, y utilizar la primera o segunda persona a su libre albedrío. Sin cánones ni directrices establecidas. Sin limitaciones editoriales.
Incluso enviar cartas a aquellos a quien conoce o admira, o a sus amigos. Hoy quiero felicitar a Paula Ortiz (Zaragoza, 1979)  por su película La Novia.


Y a Luisa Gavasa (Zaragoza, 1951) por su interpretación tan maravillosa, que desde luego se merece el Goya, sin duda alguna. Y a García Lorca por Bodas de Sangre. Y a Leonard Cohen por The last walz. ¿Qué no entendéis la mixtura? Pues leed el post. Pero sobre todo, id al cine a ver la película. Cine con mayúscula. Lo digan o no las nominaciones.

13 de diciembre de 2015 /Aurora Pinto

“Salí anoche del cine con la poesía brillando en mis retinas y cientos de cristales clavados en mi garganta, tantos que no tenía voz. Estuve un rato callada, tragando saliva. Mi pensamiento no podía articular palabras porque se habían transformado en imágenes. Pura poesía visual. Y Lorca estaba allí, a mi lado, diciéndome “por lo bajini” que le había encantado la película. Que esta versión de Bodas de Sangre (Lorca, 1933) adquiere toda la esencia de su poema. 

Allí estaba la Luna, anunciando que: “El aire va llegando duro, con doble filo”; La novia lamentando “¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!”; el novio amándola: “Te voy a abrazar cuarenta años seguidos”; Leonardo deseándola: “Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas”, y la madre del novio que dice que llorará cuando esté sola porque sus lágrimas no salen de los ojos sino “de las plantas de los pies, de mis raíces, y serán más ardientes que la sangre”.

Las palabras que Federico García Lorca (Fuentevaqueros, 1898- Víznar, 1936)  escribió en verso y prosa están en los diálogos de los personajes, magníficamente interpretados por Inma Cuesta (Valencia, 1980), Alex García (San Cristobal de la Laguna, 1981) y Asier Etxeandia (Bilbao, 1975) en ese trío de amor, pasión y muerte; o Luisa Gavasa, como madre del novio, toda vestida de negro, toda contención y a la vez exhalación de dolor y rabia, o Carlos Álvarez-Novoa (La Felguera, 1945- Sevilla, 2015), que lamentablemente no llegó a ver la película finalizada, o Leticia Dolera , María Alfonsa Rosso, Manuela Vellés o Ana Fernández como secundarios de la tragedia lorquiana.  

Pero también las imágenes proyectan la esencia del quiebro, del dolor o de la pasión irracional que surgen del alma. ¿Cómo puede ser eso, si se trata de conceptos etéreos, sin materia física que les sostenga? Porque la poesía es además una experiencia sensorial, la de Lorca en palabras, la de La Novia de Paula Ortiz en imágenes.

Hay que ser valiente y arriesgada para tomar un texto de Lorca y adaptarlo a un guion cinematográfico. Esta directora zaragozana lo hizo.  Conozco además a muchos de los que han participado en el proyecto y sé que ha sido un proceso de producción largo y duro, incluido un rodaje en condiciones poco agradables. Pero el resultado final ha valido la pena, Paula, puedes estar segura de ello.

Desde mi ventana, que no es la tuya, quiero publicar estas palabras, para que como un hilo de agradecimiento te lleguen entre cientos de ovillos de colores. Pues mucho se ha escrito (y se escribirá) sobre La Novia. En su presentación en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastian, en las candidaturas a los Goya, o en su estreno el pasado viernes 11 de diciembre, decenas de críticas, reseñas, reflexiones, opiniones en facebook…  Cuando te entrevisté hace tres años  me dijiste que las críticas no te afectaban, ni siquiera las buenas. Yo te interpelé diciéndote que no me lo creía.

-    Lo que verdaderamente importa es cuando vas al cine y ves que hay gente a la que le llega la película, sobre todo cuando ves que el público sale emocionado… eso es muy bonito.

Pues en este caso, lo has vuelto a conseguir, Paula.

También le pregunté por los premios, por lo que significaban. Le pregunté si soñaba con un Oscar y me dijo que no. Entonces acababa de llegar de la gala de los Goya, en la que estuvo nominada a mejor dirección novel por De tu ventana a la mía.

-   Pues los premios, de verdad, de verdad... Lo pasé muy mal en los Goya, por la exposición, me da pudor. Pero por otro lado es un empujón muy grande para la película y para todos los que la han hecho.

En este caso, creo que ya puedes ir preparándote, Paula, porque vas a tener que ir de nuevo, y casi seguro que subirás al escenario a recoger algún premio.
En esa entrevista que tan generosamente me concediste, aún sabiendo que no se iba a publicar en ningún medio, te pregunté porqué había tan pocas mujeres directoras de cine y reconociste que "hay muchas mujeres muy bien preparadas pero sigue siendo un mundo masculino". Hablando de géneros, también me confesaste lo del reloj biológico que las mujeres tienen en marcha cuando pasan de los 33 años y todavía no tienen hijos. “Tic-tac, tic-tac”, me dijiste sonriendo.

Paula vivió en Nueva York, donde me reconoció que fue “muy estimulada intelectualmente”.

-    En Nueva York no aprendí ninguna técnica de realización que no hubiera podido aprender aquí, pero los profesores cambiaron  mi actitud a la hora de trabajar en el cine. Allí ni sobrevaloran ni infravaloran, se lo toman como un trabajo  y son muy constructivos.

Veamos otras congruencias constructivas. De Poeta en Nueva York, escrita por Lorca cuando estuvo allí  nueve meses entre 1929 y 1930, uno de sus poemas, Pequeño Walz Vienés, fue versionado por Leonard Cohen (Westmount, Canadá, 1934) (que también confesó haber quedado impregnado de poesía al leer a Lorca cuando tenía quince años), y a él se refiere en los márgenes que marcan  la dignidad y la belleza. Take this walz sería Lorca musical, como La Novia es Lorca en cine.


En esa entrevista comenzamos hablando de cine y, sin casi darnos cuenta, también hablamos de poesía, le pregunté como una filóloga sentía esa pasión por el cine…

-    La filología y el cine están muy cerca. Yo estudié filología porque me gustaba mucho la literatura, me gusta mucho leer y la parte narrativa de como se cuentan las historias. Me interesa el cine desde el lado narrativo pues la base primera es contar historias, con otro lenguaje, con otros códigos y en otro arte, pero es lo mismo.  Porque en el cine hay una gramática y una lingüística, para sacar toda la expresión narrativa posible a una escena.

En La Novia esos códigos y ese lenguaje a los que hacía referencia exprimen toda esa expresión narrativa.  Por añadir alguna crítica a la película, apelaría al tempo lento, quizás en algunos momentos excesivo, tal vez en los primeros planos, o en el abuso de la reiteración en la metáfora. Pero, igual que en este blog, el autor de una obra puede tomarse aquellas licencias que considere.

Luego le pregunté si escribía poesía y me dijo que no, pero que leer poemas le devuelve tranquilidad y paz.  

Parafraseando, con atrevimiento, a Lorca, te diría Paula: Que yo no tengo la culpa de que me gusten tus películas. La culpa es de la poesía y de tu empeño por esa belleza visual que traspasa la pantalla del cine y llega al alma del espectador. Y aportan también tranquilidad y paz".