miércoles, 13 de enero de 2010

Teoría (sabia)

Un instante vacío
de acción puede poblarse solamente
de nostalgia o de vino.
Hay quien lo llena de palabras vivas,
de poesía (acción
de espectros, vino con remordimiento).

Cuando la vida se detiene,
se escribe lo pasado o lo imposible
para que los demás vivan aquello
que ya vivión (o que no vivió) el poeta.
Él no puede dar vino,
nostalgia a los demás: sólo palabras.
Si les pudiese dar acción...

La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.

Pero los que están vivos,
los henchidos de acción,
los palpitantes de nostalgia o vino,
ésos...felices, bienaventurados,
porqué no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar,
y el el hombre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.
Teoría y alucinación de Dublín.
José Hierro (Del libro de las alucinaciones)

domingo, 10 de enero de 2010

Invisible


Hoy he terminado de leer el último libro de Paul Auster, Invisible. Que mejor placer para una soleada pero fría mañana de domingo que sentarse en el sillón, junto a los cristales y dejar que los rayos del sol iluminen las últimas páginas de una novela que me ha tenido atrapada esta semana. Fue un regalo de mi amigo invisible de estas Navidades. Bueno, lo cierto es que me regalaron otro libro que justamente acababa de leer (Contra el viento de Angeles Caso, Premio Planeta 2009) y en cuanto tuve ocasión fui a cambiarlo por la última novela de Paul Auster (mi amigo invisible se hizo visible para darme el tiket de compra y poder realizar el cambio). Eso fue el sábado pasado. Esta última semana he tenido viajes, comidas familiares y las típicas compras de última hora para Reyes. Pero he sacado tiempo para engullir en siete días la magnífica obra que Paul Auster nos ha presentado este año. Os la recomiendo. No soy crítica literaria ni me atrevería a publicar un comentario detallado del libro, pero voy a dar sólo cuatro apuntes. El autor narra a través de los personajes que viven en la novela la historia de Adam Walker, un joven estudiante norteamericano que quiere ser poeta y se encuentra con Born, alguien peculiar… No hay en la novela un narrador omnisciente y sí, en cambio, múltiples narradores y varios tiempos narrativos también. Maravilloso ejercicio del autor. De una agilidad trepidante, el ritmo narrativo absorbe al lector y le introduce de lleno en la historia. No es un libro de cine negro, pero hay un asesinato; no es un libro pornográfico, pero hay sexo explícito; no es un libro de poesía pero hay poemas; no es un libro cultural, pero en él se habla de cine y literatura, no es un libro de viajes pero nos traslada desde Nueva York a París y al Caribe… Rico lenguaje, sútil y delicado, pero al mismo tiempo llano y cotidiano, nada soez aunque en ocasiones utilice palabras sucias; preciso y al mismo tiempo tan descriptivo como para visualizar cada una de las secuencias… Podría seguir y seguir mostrando contradicciones que dan al mismo tiempo una unidad genial a esta novela, de la mano de un atrevido Paul Auster que una vez más nos deleita con su escritura. La realidad, la ficción, la verdad y la mentira, el poder, la amistad, los lazos familiares, los principios éticos y morales, la muerte, las fantasías, la serenidad… Todo está presente en Invisible, tan invisible y tan visible para que el lector pueda disfrutar, como yo lo he hecho.

domingo, 3 de enero de 2010

Azul


Es mi color preferido...
En esta primera entrega de la trilogía Tres colores de Christof Kieslowsky, todo el diseño de producción de la película gira en torno al color azul. Pero es además una historia desgarradora, que nos hace pensar sobre la vida, la muerte, la soledad, la libertad, el amor, la fidelidad...esas pequeños grandes conceptos abstractos que mueven nuestra energía para seguir sobreviviendo en este mundo conocido.
De momento, yo no lo puedo equiparar a innovaciones tecnológicas como Avatar  (James Cameron,2009 en 3D. Con todo el encanto de algunas secuencias y mensajes que ofrece ésta,  como la conexión interterterrestre de todos los seres de un planeta desconocido con la fuerza de la naturaleza capaz de crear vida aún después de la muerte, y a pesar del ingenio de situar a los humanos conduciendo unos "enormes hombres sin cabeza" con brazos articulados que son capaces de destruir todo lo que se les pone por delante... A menos que no cambien en modelo de gafas 3D para que no se claven en la nariz durante casi tres horas, y aunque los Navy también sean azules... yo prefiero el Azul de Kieslowsky.